Kobidō (古美道)

El Kobidō (que literalmente podría traducirse como "antiguo camino de la belleza") es el nombre que recibe una antigua forma de masaje facial japonés que combina conceptos de la medicina tradicional japonesa y técnicas de masaje desarrolladas a partir del Anma a lo largo de los últimos quinientos años.

Anma significa empujar y frotar, y son técnicas que tienen por objetivo el mantenimiento y restablecimiento de la salud preservando el equilibrio del flujo de energía (Chi) por el cuerpo a través de sus meridianos, que son como ríos que transportan la energía por nuestro cuerpo. Estas técnicas se aplican en numerosas terapias complementarias como el Reiki, el Shiatsu... y también el Kobidō.

El masaje facial del Kobidō durante siglos ha estado reservado a la familia imperial por sus efectos rejuvenecedores al mejorar la oxigenación y nutrición de las células de la piel. El conocimiento de este tipo de masaje se transmitió durantes generaciones únicamente de maestro a alumno. Shogo Mochizuki, que posteriormente sería nombrado sucesor del maestro Ito, durante cincuenta años Gran Maestro del linaje del Kobidō, se trasladó a los Estados Unidos, donde empezó a enseñar y difundir este arte al mundo occidental a partir de 1984.

Durante un masaje de Kobidō se combinan el msaje facial, el drenaje linfático, la digito presión y en cierta forma el shiatsu. Los resultados son visibles desde la primera sesión, y con un tratamiento continuado se pueden obtener resultados equivalentes a los de muchas técnicas de cirugía estética, mucho más invasivas y peligrosas para el cuerpo.

Entre los efectos beneficiosos del Kobidō podemos encontrar los meramente estéticos como un efecto lifting, una mayor luminosidad de la piel y frenar el envejecimiento, pero también otros muy buenos para la salud en general como son combatir el estrés, aliviar migrañas y dolores de cabeza, evitar la rigidez facial, mejorar la circulación, disminuir algunos problemas del sistema digestivo, reducir los efectos del bruxismo (rechinar de dientes) y favorecer la visión.

Para un adecuado tratamiento facial, lo primero que debe hacerse es trabajar el cuello en profundidad, reduciendo cualquier posible obstrucción de la irrigación sanguínea hacia la cara. A continuación segira el cuello hacia la derecha para trabajar el óvalo izquierdo de la cara, seguido del derecho. Se vuelve a poner el cuello recto y se empieza a trabajar la parte central de la cara (mentón, labios, contorno de las cejas, cejas y frente).

En una segunda fase realizamos el recorrido de los meridianos, produciendo un efecto balsámico que activa el despliegue del Chi. Finalmente pasamos a la tercera fase, mucho más lenta y ordenada, en la que seguimos el flujo de las canalizaciones linfáticas para eliminar las toxinas que se hayan activado durante el proceso de estimulación.

Para conseguir todos estos efectos se utilizan diversas técnicas como estiramientos, pinzamientos, dedos caminantes, percusión suave, etc. la explicación de la cuales queda fuera de los objetivos de este artículo. Si queréis más información sobre estas técnicas podéis pedirla a este mail.

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