Sumi-e (墨絵)

Sumi-e (traducido literalmente significa "pintura de tinta") es un arte de pintura tradicional oriental que significa "tinta y pintura". Se realiza con tinta negra, agua, papel y pinceles especiales. Permite expresar diferentes niveles de luz, oscuridad, volumen y perspectiva. Es un arte delicado que nos invita a desarrollar la sensibilidad artística y espiritual, mientras disfrutamos de la pintura.

Según las teorías más extendidas, el Sumi-e se desarrolló en China durante la dinastía Tang (618-907) y se implantó como estilo durante la dinastía Song (960-1279). Fue introducido en Japón durante los primeros años del período Kamakura (1192-1333) por monjes budistas. La escuela zen del budismo no tardó en extenderse entre los guerreros samuráis y esta técnica creció en popularidad hasta su apogeo durante el período Muromachi (1338-1573), cuando gracias al floreciente comercio con China y la creciente influencia de esta técnica en el archipiélago nipón, artistas de la talla de Josetsu, Shūbun y Minchō comenzaron a desarrollar una obra propia. Se dice que su maestro más talentoso fue Sesshū, a mediados del siglo XV, quien viajó a China para aprender de primera mano la técnica antes de regresar al país. En la misma época hubo también otros pintores famosos en Japón como Tensho Shubun (1414-1463), Kanō Eitoku (1543-1590) y Hasegawa Tōhaku (1539-1610) que intentaban expresar la vida espontánea, de acuerdo a principios zen.

La construcción de numerosos castillos amurallados durante el período Momoyama (1573-1603) favoreció la creación de grandes obras de la mano de las escuelas Kanō y Hasegawa.

Desde mediados a finales del período Edo (1603-1868), el sumi-e japonés, que hasta el momento había recibido una profunda influencia de la tradición china, registró un rápido desarrollo. Artistas como Sōtatsu Tawaraya, Jakuchū Itō y Uhaku Sogashi crearon piezas con un estilo más libre que el empleado hasta la fecha. Es el momento en que el sumi-e comienza a desarrollarse en Japón con una estética característicamente nipona.

Los cuatro tesoros del sumi-e

El pincel, la tinta, la piedra de entintar y el papel son los cuatro elementos básicos, los denomiandos "cuatro tesoros" del sumi-e.

Pincel: el pincel puede ser de muchos tipos: brochas, pinceles de bambú o madera... Los más utilizados reciben el nombre de mokkō fude y senbyō fude. Por regla general, las cerdas de estos utensilios están fabricados con pelo de oveja, caballo, ciervo o comadreja, entre otros animales. El mokkō fude es el pincel más utilizado en sumi-e, puesto que se emplea para representar superficies. El Senbyō fude se emplea al trazar líneas.

Tinta: la tinta de fabricación japonesa se denomina shōenboku, y se obtiene combinando hollín de pino con aglutinantes que resultan de hervir pieles o huesos de animales. El color de la tinta obtenida es ligeramente azulado y suave, con una belleza límpida que lo hace ideal para representar paisajes nevados y superficies acuáticas.

La tinta de fabricación china se denomina yuenboku y se obtiene combinando el hollín de la combustión de aceite de canola (aceite de colza) o vernicia (género perteneciente a la familia de las euforbiáceas, con tres especies nativas del Este y el Sureste de Asia) con aglutinantes. El color de la tinta es ligeramente amarronado, muy apropiado para realizar obras de gran energía.

Papel: existen muchos tipos de papel, por lo que el resultado final de la obra puede variar considerablemente, incluso cuando se represente el mismo motivo. Es muy importante encontrar el tipo de papel que se ajuste más adecuadamente al pintor y a aquello que desea plasmar.

En sumi-e es habitual utilizar papeles tanto de origen japonés como chino. Entre los de origen japonés destacan dos tipos:

  • Gasenshi: presenta un color muy especial por su belleza, y con él se consigue transmitir claramente los matices de la tinta. Los trazos del pincel quedan bien marcados. Como es fácil que se estropee con la humedad, es especialmente adecuado para la pintura de flores, aves y otros motivos que puedan representarse con unos pocos trazos.
  • Mashi o Asagami: este papel tiene una permeabilidad muy adecuada. Como los trazos no quedan marcados en él y es resistente al agua, se utiliza para pintar paisajes.

Piedra de entintar la piedra de entintar se emplea para reducir el bloque de tinta con agua mediante fricción.

Técnica

Un aspecto muy importante de la pintura sumi-e es que no permite retoques o modificaciones posteriores, cada pincelada realizada es una pincelada permanente. El trazo debe ser muy seguro, pues en la espontaneidad y la agilidad del artista que quieren plasmarse como una expresión del propio espíritu, reside el trazado con el pincel.

El artista de sumi-e utiliza sólo tinta negra, aunque a veces puede utilizar tinta de color para una expresión concreta. La tinta presentada en barritas sólidas, que se frotan sobre una piedra porosa y lisa (la piedra de entintar), mientras se va mezclando agua, hasta obtener la intensidad deseada. A la tinta se le agrega agua y se mezcla pacientemente durante media hora en movimientos circulares hasta formar una tinta cremosa, que luego se ha de utilizar más o menos aguada y permitirá lograr infinidad de grises o negro puro. Es también el tiempo para el metsuke (ejercicio de concentración), en el que el artista focaliza y centra su mente, se prepara mentalmente para liberar la expresión interna de su ser, armonizando mente, espíritu y corazón en un solo un punto, el presente.

El arte de la pintura sumi-e apunta a captar la esencia del objeto (lo invisible) eliminando la fachada externa, lo formal, es un lenguaje que trata con captar el espíritu e interiorizarlo en espontáneos y simples trazos cargados de vida.

Motivos clásicos

Dentro de los motivos más habitualmente utilizados en sumi-e, encontramos los llamados cuatro caballeros, que representan todas las formas del universo.

Bambú (竹 – take): es una planta que cuando azotado por el viento, no se rompe, representa la fuerza y flexibilidad. Está asociado al verano, y es considerado el espejo de la virtud y el carácter del hombre que ha de superar situaciones duras de la vida y adaptarse manteniendo su esencia y estructura pero siendo firme ante las adversidades.

Orquídea ( 蘭 – ran): representa lo femenino, el refinamiento, la serenidad, fertilidad, inocencia. Emite un perfume bello especialmente a medida que crece en lugares abruptos y valles en primavera.

Crisantemo ( 菊 – kiku): introducido en Japón en el periodo pre-Nara por los chinos, fue altamente valorado en China debido a su longevidad y poderes curativos. Representa la reunión familiar. Los japoneses del periodo Heian (794 -1185) empezaron a tomar este tema en la poesía y la literatura. Representa el otoño cuando comienzan a florecer, y está asociado al rejuvenecimiento y la longevidad.

Ciruelo en flor (梅 – Ume): procedente también de China, llegó a ser un emblema para la sociedad de aquél entonces. Representa el invierno, el comienzo de la primavera, lo que está por venir después de un frio y duro invierno. Sugiere la esperanza y perseverancia.

Sumi-e en el XXII Salón del Manga

Kaoru Hirose

Profesora certificada de Sumi-e por la International Sumi-e Association (Tōkyō). Nació en Tokushima, Japón. En 1998 se fue de su país para trasladarse a Canadá y más tarde a Alemania. En 2007 se instaló en Sitges, cerca de Barcelona, donde reside actualmente. Tiene un Postgrado en Cooperación y Gestión Cultural Internacional por la Universidad de Barcelona y es Licenciada en Arte en Lenguaje y Cultura por la Osaka University of Foreign Studies (Japón).

Desde 2013 realiza talleres, demostraciones y exposiciones de Sumi-e en Barcelona, Sitges y otras ciudades de Europa con la ilusión de difundir el arte de Sumi-e y de promover oportunidades para disfrutar del arte y la cultura. Su obra ha sido expuesto en The National Arts Center of Tōkyō. Ha realizado demostraciones y talleres en la Universidad Autónoma de Barcelona, Handmade Festival (Fira Barcelona) y la escuela de arte municipal, Taller d´Art Manolo Hugué, entre otros.

En el XXII Salón del Manga de Barcelona ha mostrado su obra en una pequeña exposición, y ha enseñado las técnicas del sumi-e en unos talleres dentro del espacio El Espíritu de Japón.

La exposición

La exposición que pudimos ver en el XXII Salón del Manga era muy sencilla, apenas un panel con unas pocas obras, pero estaba situada en una zona bien despejada, por lo que podía apreciarse perfectamente en su conjunto o de forma particular acercándose. Sin embargo, y a pesar de estar muy cerca del Taller de Japonismo, la exposición no me pareció que atrajera a demasiada gente, como no fuera para sentarse en un banco que había junto a ella. Una verdadera lástima, la verdad, porque aunque breve, ¡estaba muy bien!




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