Ukiyo-e (浮世絵)
Imágenes de un mundo flotante

El Ukiyo-e es un tipo de impresión en madera que se desarrolló en Japón entre los siglos XVII y XIX, en gran parte gracias al desarrollo de una nueva clase social urbana, cada vez más opulenta, en un país que vivía una época de paz y prosperidad. Excluidos de la cultura tradicional y de los entretenimientos reservados a los grandes señores, estos ciudadanos crearon su propia cultura, sus actividades lúdicas, sus modas, sus valores y sus héroes.

La técnica

Sobre una plancha de madera de cerezo, encolada, el grabador aplica el dibujo del artista. Sirviéndose de una cuchillo, corta la madera siguiendo el trazado del dibujo, que se deja en relieve para que aparezca impreso. Entonces vacía el resto de la superficie con las gubias y cinceles. A continuación entinta los contornos utilizando un cepillo y superpone una hoja que presiona contra la plancha utilizando un tampón circular denominado baren. Los primeros grabados eran monocromos y se coloreaban posteriormente a mano.

La evolución de la técnica llegó a su apogeo hacia 1760, con los lujosos grabados policromos denominados nishiki-e o "estampas de brocado" con ornamentaciones de oro y plata en polvo, estampaciones en seco, degradados y fondos micáceos o marmóreos. Estas obras necesitan tantas planchas grabadas como colores han de tener.

El formato es una de las características de la estampa japonesa. Su variedad y especificidad influyeron en la creatividad de los artistas y, en algunos casos, modificaron su concepto del espacio.

Formatos (dimensiones aproximadas en milímetros)

  • Aiban: 340x220
  • Chuban: 260x190
  • Hashira-e: 730x120
  • Hosoban: 330x145
  • Hagaban: 515x230
  • Oban: 380x255
  • O-oban o gran oban: 580x320
  • Otanzaku: 370x170
  • Shikishiban: 230x230
  • Tate-e: estampa vertical
  • Yoko-e: estampa horizontal

Historia

El arte japonés, desde el período Heian evolucionó siguiendo dos caminos principales: la transición nativa Yamato-e focalizada en temas de contornos y colores suaves; y la tradición china que utilizaba tintas monocromas. Pero lo que era común ers que el arte era algo reservado a las clases dirigentes, aristocracia, guerreros y sacerdotes, que eran los que patrocinaban a los artistas. Esto fue cambiando con el surgimiento de una clase cada vez más poderosa económicamente, los mercaderes.

El período Edo fue una época de relativa paz administrada por el conservador gobierno militar que, para aumentar la estabilidad, e influenciados por un renacido interés por las ideas confucionistas, segregó la sociedad en cuatro clases: samurai, granjeros, artesanos y mercaderes. Esta última clase era teóricamente la más baja dentro del escalafón social, pero económicamente era la más importante, e incluso las clases dirigentes tenían una fuerte dependencia de ellos.

El shogunato Tokugawa reguló de forma muy estricta todos los ámbitos de la vida diaria, de forma que en las grandes ciudades se estableció un área vallada para situar los prostíbulos, casas de té y teatros, unos distritos en los que todas las clases sociales se mezclaban y el dinero y el estilo eran los elementos dominantes. En estas ciudades una gran cantidad de chonin, principalmente mercaderes y artesanos con más recursos económicos se encontraron con la paradójica posición de ser económicamente poderosos, pero socialmente confinados en su clase, así que acabaron dirigiendo sus intereses y dinero hacia la consecución del placer, y se convirtieron en los principales clientes de estos distritos.

Mientras siguen siendo la clases poderosas las que jugaban un importante papel como patrones de los artistas, los distritos del placer acabaron teniendo un gran impacto en la cultura del período Edo. La exaltación de la mujer, actores y visitantes de estos distritos se convirtieron en los protagonistas de las populares novelas ukiyo zoshi y las pinturas e impresiones en madera del ukiyo-e.

Originalmente la palabra ukiyo indicaba la idea budista de la transición de la vida, pero en el período Edo se trastocó y el significado del carácter "flotante" sustituyó al homónimo "transitorio" para expresar la alegría de vivir. La cultura hedonista que glorificaba el "mundo flotante" queda específicamente reflejada en la producción de impresiones de madera, cosa que la situó al alcance de todo aquel que tuviera un poco de dinero para obtener imágenes cautivadoras de seductoras cortesanas, actores de kabuki y famosas vistas románticas. Por primera vez los artistas inspiraban y perseguían los intereses de la gente en general.

Evolución del Ukiyo-e

Los artistas de Ukiyo-e eran pintores antes que impresores, y así asentaron las bases a finales del siglo XVII, durante la era Kanbun (1661-73). La mayoría de estos artistas son anónimos, pero asentaron las bases de la creación de la escuela ukiyo-e.

Con la creciente demanda de obras ukiyo-e, Hishikawa Moronobu produjo las primeras impresiones de ukiyo-e, que tuvo una prolífica carrera artística, tanto ilustrando libros como produciendo obras individuales.

Las primeras impresiones eran monocromáticas, aunque posteriormente era habitual que se pintasen a mano para encargos especiales, pero la demanda de imágenes en color a principios del siglo XVIII condujo a las impresiones tan-e coloreadas en color naranja y a veces verde o amarillo. Más tarde, hacia 1720 surgieron los beni-e con su coloración rosada, y finalmente el urushi-e con impresiones lacadas, pero no fue hasta el benizuri-e que se consiguió una auténtica impresión a color, utilizando múltiples bloques de madera, una para cada color.

A pesar de las penurias económicas de finales del siglo XVIII, el ukiyo-e llegó a su momento de máximo esplendor, tanto en cantidad como en calidad, especialmente durante la era Kansei (1789-1791). Los ukiyo-e de esta época se centraron en la belleza y la armonía, que acabó colapsando en la decadencia y la desarmonía del siglo siguiente, mientras las reformas se desmoronaban y las tensiones crecían, culminando en la Restauración Meiji.

Las reformas Tenpō (1841-43) trataron de suprimir las muestras ostentosas de lujo, incluidas las imágenes de cortesanas y actores, así que muchos artistas de ukiyo-e pasaron a representar imágenes de viajes, la naturaleza, y muy especialmente pájaros y flores, pero no fue hasta finales de la era Edo que el paisajismo se convirtió en un género propio, especialmente gracias a las obras de Hokusai y Hiroshige. Fue este género el que más popularmente define lo que es el ukiyo-e para el público occidental, especialmente por el resurgimiento que este género tuvo en una época en que Japón volvió a relacionarse con el mundo, y muy especialmente por que el paisajismo japonés difiera del occidental por su imaginación, composición y atmósfera.

Después de la muerte de estos dos artistas y con los profundos cambios realizados por la Restauración Meiji, el ukiyo-e sufrió una muy profunda decadencia, tanto en cantidad como calidad, en que las obras que se producían eran básicamente una reminiscencia de una era obsoleta y, excepto alguna obra aislada de calidad, la tradición estaba moribunda.

A pesar de la decadencia en Japón, en occidente tuvo una gran influencia, si bien no tanto por lo que se refiere a la técnica, si no más bien a las temáticas, que influenciaron decisivamente en algunos movimientos como el impresionismo.

Posteriormente, en tiempo modernos, se ha producido un cierto renacimiento con el desarrollo de géneros, temas y técnicas inspiradas en el ukiyo-e, pero que ya no son estrictamente hablando, ukiyo-e.

Temáticas

El mundo del espectáculo: el teatro kabuki

El kabuki, teatro hablado, bailado y cantado, nació a principios del siglo XVII y tuvo su apogeo hacia 1740. Este espectáculo encontró su propio estilo, con una acción dramática intensa y una moderada sensualidad. Las tramas se inspiraban en relatos históricos o en sucesos contemporáneos (asesinatos trágicos, adulterios, suicidios de amantes ilegítimos).

El barrio de los teatros era uno de los centros de atracción de Edo. Los propietarios de las salas buscaban un medio como reclamo publicitario, y los espectadores tenían ganas de llevarse a casa el retrato de su actor preferido o la escena más espectacular de la obra.

Los primeros retratos de actores aparecen a finales del siglo XVII. Durante la primera mitad del siglo XVIII se representa casi siempre el actor solo, sobre un especio vacío, en una escena o pose espectacular del drama. Posteriormente se profundiza en su personalidad y el juego teatral del actor.

Bellezas femeninas y vida cotidiana

El crecimiento de las ciudades japonesas va acompañado de la abertura de los barrios del placer. En Edo, el amurallado barrio de Yoshiwara, en que el lujo y el refinamiento ofrecían un entorno idóneo para la belleza de las cortesanas y la fama de los actores, ejercía una profunda atracción sobre el público masculino. Acogía comerciantes, samuráis, dandis, músicos, poetas, escritores y pintores en las casas de té, en las casas de placer denominadas "casas verdes", en las casas de comidas, en las tiendas de lujo, en sus jardines o en sus baños públicos.

Los primeros grabados que tuvieron como tema las bellezas femeninas aparecieron hacia finales del siglo XVII, y se caracterizaban por la monocromía y por un estilo derivado de la caligrafía. El ideal femenino, sin embargo, evoluciona considerablemente a lo largo del siglo XVIII, desde las mujeres dibujadas por Moronobu, considerado uno de los artistas fundadores del ukiyo-e, que se inspira a veces en el estilo medieval, hasta Utamaro, precursor del retrato en primer plano, por medio del cual revela la psicología de sus modelos.

La cultura lúdica en el período Edo: estampa paródica, poemas y surimono

La estampa paródica (mitate-e), una de las temáticas más singulares del ukiyo-e, apareció al principio de este arte. El gusto por la cultura lúdica de los barrios del placer se reflejó también en las estampas. Los cenáculos privados de estetas y literatos encargaban estampas con sentido oculto. Obras clásicas como el Genji Monogatari o Cuentos de Ise, temas históricos, leyendas y relatos del repertorio chino se transportaban a la realidad contemporánea. Los personajes actualizados tomaban los rasgos de cortesanas y actores famosos o se situaban en un ambiente identificable. Algunos elementos (una flor, un abanico, un símbolo, un poema) proporcionaban pistas a los aficionados instruidos sobre el origen de la escena representada.

Otra expresión de este juego de ingenio se manifestó en los surimono, lujosas tarjetas de invitación o felicitación de tiraje muy limitado que consistían en una imagen acompañada de un poema y que se distribuían entre los miembros de un cenáculo privado con motivo de alguna reunión, de un aniversario o alguna otra conmemoración.

Los poemas que acompañaban estas imágenes solían ser un kyoka (poema burlesco) o un haikai (sucesión de poemas encadenados), llenos de juegos de palabras, alusiones y mensajes que se debían descifrar, concebidos y a veces incluso realizados por los cenáculos de gentes de letras y de poetas, que muchas veces competían entre ellos. Los surimono de kyoka ocuparon un lugar preeminente en el conjunto de esta producción hasta que desaparecieron en 1840.

La estampa erótica

La estampa erótica, también conocida con los nombres de imagen de primavera o imagen de almohada, constituyen una parte importante de la obra de los artistas de ukiyo-e. Impregnadas habitualmente de humor, estas estampas llamaban la atención por su ardor, pero también proporcionaban una educación refinada sobre el placer.

Los dibujantes desarrollaron una faceta de su arte inédita en otros ámbitos: el estudio y representación del desnudo en posturas y torsiones diversas y con las figuras amalgamadas. EL culto fálico se hace patente en la desproporción del órgano agrandado. Algunas escenas más sugerentes disimulan el cuerpo bajo la ondulación desordenada de la sedería.

Esta producción clandestina gozaba de una cierta tolerancia por parte del gobierno.

La estampa paisajística

En el siglo XIX, cuando el ukiyo-e, sometido a una serie de severos edictos de censura, empieza a perder empuje, dos artistas excepcionales, Hokusai y Hiroshige, renuevan la temática tradicional y dan un vigoroso empuje a este arte fundando un género nuevo: la estampa paisajística. Los paisajes, que hasta ese momento servían tan solo de marco o de decoración de fondo, son tratados a partir de ese momento, ellos solos, como el tema principal.

Partiendo ambos de una observación realista, Hokusai y Hiroshige se inspiran en la naturaleza, la fauna y la flora, en la instantaneidad de una belleza efímera y frágil, y restituyen con una sensibilidad poética, mística o melancólica las impresiones huidizas y cambiantes de un mundo efímero y mutable. Sirviéndose de un pigmento nuevo, el azul de Prusia, representan la montaña y el mar, constantes del paisaje japonés, bajo luces y atmósferas diversas.

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