Kendama (剣玉)

por: Jordi Ferré

El kendama (けん玉 o 剣玉 o 拳玉) es un juguete japonés formado por un objeto de madera con una forma similar a la de un martillo pero con los extremos cóncavos y una bola con un agujero unida por medio de un cordel al martillo. El objetivo es, desde diversas posiciones iniciales, colocar al bola en una determinada posición, o seguir una determinada secuencia de posiciones. Las opciones son poner la bola en una de las tres cavidades que tiene el martillo, o que el agujero de la bola encaje en la punta que tiene el martillo en su parte superior.

Aunque parezca un juego muy simple, la verdad es que engancha tanto a niños como a adultos, pues requiere una gran habilidad y a lo largo del tiempo los jugadores pueden llegar a desarrollar miles de técnicas distintas, en algunos casos rallando la espectacularidad. Y tiene la gran ventaja de que puede jugar todo el mundo, se puede practicar en cualquier sitio y es muy útil para desarrollar la concentración y la perseverancia.

Sin embargo, actualmente ha excedido sus orígenes como juego infantil, y existen asociaciones de practicantes de kendama que organizan competiciones, e incluso hay modelos homologados (se reconocen por que llevan un sello especial en la parte inferior del martillo) por la asociación japonesa, que es con los que se suele competir de forma oficial.

A lo largo de la historia han existido diversos tipos de kendama, pero el que podría considerarse el modelo estándar actual está formado por un palo de madera con una punta en un extremo, y tres extremos cóncavos y una bola con un agujero. Los extremos cóncavos de los laterales se denominan ozara (copa grande) y kozara (copa pequeña), mientras que el situado en el extremo opuesto a la punta (denominada kensaki) se llama chuzara (copa media). La bola (tama) tiene un agujero (ana) y está atada a la parte central del palo (sarado) por medio de un cordel (ito) de, aproximadamente, 40cm de longitud.

Historia del Kendama

Sobre sus orígenes hay diversas teorías. Hay quien dice que deriva de un juego que practicaban los ainu, y que por tanto es totalmente autóctono del Japón, pero también es posible que derive de un juego francés del siglo XVI, o incluso se habla de que es originario de la Grecia clásica o de la China, y que entró en Japón a través de Nagasaki a mediados de la Era Edo, donde inicialmente era un juego entre bebedores (quien perdía tenía que beber).

Durante la Era Meiji el Ministerio de Educación lo incluyó en un informe sobre educación y empezó a popularizarse entre los más jóvenes. En 1919, en la Era Taisho, se comercializó por primera vez el que podríamos considerar el modelo actual bajo el nombre nichigetsu tama (bola del sol y de la luna) ya que la bola parecía el sol, y las depresiones cóncavas eran como la luna en cuarto creciente. Este modelo se convirtió en un gran éxito, y durante la Era Showa se fueron diversificando los modelos. De hecho, actualmente todavía existen numerosas variantes, pero las diferencias principales se basan tan solo en el diseño, no en la forma de jugar (aunque no siempre es así, como puede apreciarse en el caso del kendama en forma de bate de béisbol).

Después de la II Guerra Mundial, los Kendama se vendían en las tiendas de caramelos al igual que otros juegos infantiles muy populares como el menko, el bidama o el beigoma. En 1975, Fujiwara Issei creó la Asociación Japonesa de Kendama y se inició su versión competitiva, así como su difusión internacional.

Cómo se juega

Aunque a primera vista parezca sencillo, la verdad es que es bastante complicado, e incluso cuando dominas los movimientos básicos, constantemente puede irte superando probando nuevas combinaciones. Para jugar es preciso tener un gran sentido del equilibrio, y saber como colocar adecuadamente el resto del cuerpo, especialmente las rodillas.

El primer paso es sujetar adecuadamente el kendama. En principio hay una zona (ken) en la parte central del mango del martillo para sujetar el kendama. Esa zona queda limitada por el sarado (la cruz del martillo( y el suberidome (una rugosidad situada en la parte baja del mando del martillo). Para sostener el kedama en ozara, lo sujetamos con el dedo gordo y el índice lo más cerca posible del sarado, y con la punta hacia arriba. Pero no es la única forma de sujetar el kedama, también lo podemos coger de la misma forma que en el caso anterior, pero con la punta hacia abajo. O lo podemos sostener en la posición rosoku (vela), en la que los dedos los ponemos en el otro extremo del sarado, sujetando la punta. Incluso podemos sujetar la bola con el agujero hacia arriba, y dejar el martillo colgando. Otra posibilidad es coger el martillo por las copas laterale3s (ozara y kesara), de forma que el martillo quede paralelo al suelo.

La postura también es muy importante para jugar a kendama. Existen dos posturas básicas: recta y en ángulo. En la posición recta el martillo se sujeta perpendicularmente con una mano, dejando que la bola cuelgue del cordel por su propio peso. En la posición en ángulo la bola se coge con una mano mientras el martillo se sujeta con la otra en un ángulo de 45º. En ambos casos los pies se mantienen un poco más juntos que la anchura de hombros, y de forma que el pie correspondiente a nuestra mano principal esté un poco más adelantado. El centre de gravedad ha de estar ligeramente desplazado hacia delante, los hombros relajados y la postura natural.

Sea cual sea la combinación que queramos conseguir, siempre es preciso seguir un ritmo "uno, dos, tres". Empezamos con las rodillas ligeramente flexionadas, mientras hacemos la combinación estiramos la espalda y volvemos a relajar el cuerpo al colocar la bola en la posición que queríamos.

Técnicas

Las posibles combinaciones del kendama son innumerables, y constantemente se desarrollan otras nuevas, pero hay unas cuantas que podríamos considerar básicas.

Ozara/Chuzara/Kozara: se trata de, partiendo de una posición con la bola colgando por su propio peso, mediante un tirón, conseguir colocar la bola en una de las tres depresiones (ozara, chuzara o kozara) del martillo.

Tomeken: se trata de, partiendo de una posición en que la bola cuelga por debajo del martillo, con el agujero mirando hacia el suelo, con un tirón conseguir colocar el agujero de la bola en el pincho del extremo superior del martillo.

Hikōki: en este caso, en vez de sujetar el martillo, empezamos sujetando la bola, en una posición corporal en ángulo. Aprovechando la posición inicial, con un tirón debemos hacer rodar el martillo de forma que acabemos introduciendo la punta del martillo en el agujero de la bola.

Viaje alrededor de Japón: para hacer esta maniobra es preciso coger el martillo por debajo del sarado, con la punta hacia arriba. Por su parte, la bola debe estar colgando por su propio peso. A partir de estas posición, hemos de hacer que la bola acabe consecutivamente en las posiciones kozara, ozara y en último lugar, tomeken. Las posiciones ozara y kozara se pueden alcanzar en cualquier orden, pero es importante acabar en tomeken. El secreto para conseguirlo es hacer que el agujero de la bola siempre esté mirando hacia uno mismo.

¿Te parece interesante? ¿Quieres probar tu habilidad? Si quieres practicar hasta convertirte en un campeón de Kendama capaz de participar en concursos, o simplemente aceptas el desafío de superar las innumerables combinaciones posibles, ya puedes comprar un modelo homologado de competición como este en Juegos Malabres.

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