Aibō, robot mascota

Por Jordi Ferré

Aibō (相棒), contracción de "Artificial Intellingece Robot", y palabra que en japonés significa "compañero", es una serie de robots mascota fabricados por Sony entre 1999 y 2005, llegando a poner en el mercado diversos modelos, la mayor parte de los cuales tenían forma de perro, aunque algunos tenían forma de cachorro de león o de explorador espacial, a pesar de que solo uno de los modelos era, explícitamente un "perro robot ".

Cuando salió el primer modelo, en junio de 1999, las 3.000 unidades iniciales se vendieron en tan solo 20 minutos, a pesar de su elevado precio (250.000 Iens). A lo largo de los años se vendieron más de 150.000 unidades. La mayor parte estaba equipada con sensores, cámara, micrófono, y el último modelo podía incluso hablar.

A pesar que Aibō se comercializó como robot de entretenimiento, algunas universidades lo adoptaron con fines educativos y de investigación en las relaciones entre humanos y robots. Recientemente el Museo Nacional de la Naturaleza y la Ciencia de Tōkyō lo ha incorporado a la lista de tecnologías japonesas que han cambiado la vida de la gente por haber encabezado la era de los robots coexistiendo con los humanos, y contribuir a la creación de un nuevo campo de la ciencia y la tecnología.

De hecho, la influencia de Aibō en la vida de muchos japoneses ha sido tan grande, que a pesar que no se fabrica desde hace años, todavía lo consideran un miembro más de la familia. Tal vez por este motivo hasta 2014, y a pesar de no ser ya un modelo comercial, la denominada Clínica Aibō siguió operando para reparar los robots existentes, pero después de esta fecha, los robots siguieron estropeándose y necesitando recambios que ya no existían. Por eso se fundó un grupo en que antiguos ingenieros de Sony hacían lo que podían para mantener activas estas mascotas. Pero todo tiene un límite, y finalmente muchos acababan sirviendo como mucho para proporcionar piezas de recambio a otros robots.

Pero no debemos olvidar que, como hemos comentado anteriormente, mucha gente los considera un miembro más de la familia. Por eso, no hace mucho se realizó un servicio religioso budista en el templo Kofukuji de Isumi, en la Prefectura de Chiba, para que el alma de estas mascotas abandonasen en paz el cuerpo de los robots irreparables. Y es que si nuestras mascotas de carne y hueso pueden ser honradas incluso después de la muerte, ¿por qué no puede pasar lo mismo con nuestras mascotas electrónicas?

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