Japón en la I Guerra Mundial

Europa y los Estados Unidos están haciendo todo tipo de ceremonias para conmemorar los 100 años del inicio de la I Guerra Mundial, y en distintos medios, muy especialmente los documentales y la literatura histórica, se ha desencadenado una especie de pasión por la peor guerra que ha vivido jamás la humanidad. Pero en Japón parece que el tema no interesa demasiado, posiblemente porque a pesar de no haber quedado al margen del conflicto, la verdad es que su intervención fue más bien menor. Lo que tal vez mucha gente no tiene en cuenta es que las acciones que llevó a cabo Japón durante este período bélico, de alguna forma determinaron buena parte de su historia posterior.

¿A favor de quién luchó Japón?

Cuando Alemania invadió Bélgica a principios de Agosto de 1914, los dirigentes japoneses estaban divididos respecto a qué bando debían apoyar. El ejército, que era un fiel reflejo del ejército prusiano del siglo anterior, así como muchos intelectuales, consideraban que Alemania era la nación más civilizada y brillante del continente europeo, y que por tanto Japón debería aliarse con ella.

Por su parte, la Flota Imperial Japonesa, y buena parte del personal del Ministerio de Exteriores, eran britanófilos, y querían cumplir los términos de la Alianza Anglo-Japonesa firmada el 1902, y renovada el 1911. Según esta alianza, Japón y Gran Bretaña debían apoyarse mutuamente si alguno de los dos se veía implicado en una guerra contra más de un poder.

El 7 de Agosto de 1914, estando en guerra con Alemania y Austria-Hungría, Gran Bretaña solicitó el apoyo de Japón en virtud de esta alianza. El todopoderoso Ministro de Exteriores Takaaki Kato, ferviente partidario de la Gran Bretaña, se impuso a la facción pro germánica del gobierno y el 15 de Agosto se envió un ultimátum a Alemania para que entregara Tsingtao, su única colonia en China, a las fuerzas japonesas, y que retirara sus naves de guerra. Este ultimátum fue ignorado, y Japón declaró oficialmente la guerra el 23 de Agosto (el 25 de Agosto contra Austria-Hungría).

La intervención militar de Japón

Las acciones militares japonesas durante la guerra fueron muy limitadas, como demuestra que las fuerzas japonesas tan solo tuvieron 236 muertos y unos 1..200 heridos en toda la guerra (ante las 199 bajas y 500 heridos alemanes en los enfrentamientos con los japoneses). Además, capturó casi 4.700 prisioneros de guerra alemanes.

Las acciones militares japonesas se limitaron a un bloqueo naval de Tsingtao con una pequeña ayuda británica, al que posteriormente siguió un bombardeo naval y un asedio por parte del ejército. Por otra parte, la flota japonesa capturó algunas estaciones de abastecimiento de carbón de las naves alemanas en las islas Marshall. El 7 de Noviembre las tropas alemanas de Tsingtao se rindieron, y el 16 de Noviembre las tropas japonesas ocuparon la ciudad, finalizando de facto la intervención japonesa en la I Guerra Mundial.

Al margen de lo sucedido en China, a petición británica, diversas naves de la flota japonesa llegaron en Abril de 1917 al Mediterráneo para hacer de escolta de los transportes franceses y británicos que transportaban tropas entre Europa y África y Oriente Medio. Al finalizar la guerra habían escoltado más de 800 barcos, que en total habían transportado más de 700.000 tropas por el Mediterráneo, y a pesar que tuvo algunos enfrentamientos con submarinos alemanes y austríacos, ninguno realmente relevante. En total se desplazaron 3 cruceros (Akashi, Izumo y Nisshin), 14 destructores (8 clase Kaba, 4 clase Momo, 2 viejos barcos británicos clase Acorn), 2 balandros y 1 barco de abastecimiento (Kanto).

Las consecuencias de la intervención

A pesar de no haber tenido un papel destacado, Japón si que acabó obteniendo un gran provecho con una serie de acciones que, en buena parte, acabaron sembrando las semillas que condujeron a la Gran Guerra del Pacífico, que es como los japoneses denominan a la II Guerra Mundial en su ámbito de influencia.

Desde que derrotó al gran oso ruso en 1905, Japón había mantenido una agresiva política sobre China, que se acentuó a causa de la guerra. Así, a principios de 1915, y para gran contrariedad de Gran Bretaña y Estados Unidos, Japón impuso 21 demandas al débil gobierno chino para asegurarse el centro, japonés del Norte de China, especialmente la rica zona minera de Manchuria, así como diversas imposiciones sobre la economía y el gobierno de China que habrían convertido este país en un protectorado nipón. Estas exigencias en buena parte se basaban en tomar parte de la cuota de poder a las potencias europeas. A pesar de las protestas chinas y de los gobiernos aliados más afectados, el gobierno acabó aceptando las demandas el 25 de Mayo de 1915, después de conseguir que Japón retirara una parte de las demandas.

El 3 de Julio de 1916, Rusia y Japón firmaron un tratado comprometiéndose a no firmar por separado la paz con Alemania, y de facto asentando el control japonés sobre Manchuria y la Mongolia Interior.

En 1918 Japón y Estados Unidos decidieron enviar tropas a Siberia para reforzar las fuerzas de los rusos blancos en su lucha contra los revolucionarios bolcheviques. El ejército imperial japonés tenía la intención de enviar más de 70.000 soldados para ocupar toda Siberia al Oeste del Lago Baikal, pero ante la oposición norteamericana, la cantidad de tropas se redujo considerablemente.

Por otra parte, entre las causas para la entrada de los Estados Unidos en la guerra en Abril de 1917, se menciona la intercepción de un telegrama de las autoridades alemanas a las mexicanas, enviado por el Ministro de Exteriores Alemán, Arthur Zimmermann, prometiendo ayudarlos a recuperar Texas, Nuevo México y Arizona si se aliaban con Alemania. En este telegrama también se insinuaba la posibilidad que México se acercara a Japón, cosa que despertó entre las autoridades americanas el temor de una invasión japonesa en la Costa Oeste. Los japoneses siempre han negado cualquier tipo de contacto en este sentido, pero las tensiones entre Tōkyō y Washington por sus áreas de influencia en el Pacífico no dejaron de aumentar hasta el estallido de la II Guerra Mundial.

Cuando el 11 de Noviembre de 1918 se firmó el Armisticio, Japón estuvo presente en el Tratado de Versalles y obtuvo un sitio en la Liga de las Naciones. Allí, a pesar de las intenciones angloamericanas de que la situación en Asia volviera al status quo anterior a la guerra, Japón luchó duramente para mantener su influencia sobre China, cosa que creó suspicacias entre sus aliados del momento, y posteriores enemigos durante la II Guerra Mundial. Finalmente, se confirmó la transferencias a Japón de los derechos alemanes sobre Tsingtao, y las islas germánicas del Pacífico Norte quedaron bajo control japonés. Definitivamente, Japón había ingresado en el club de los "grandes" en condiciones casi de igualdad.

Otra consecuencia directa fue la importancia que cobró la Flota Imperial Japonesa frente al ejército. La flota era prácticamente un cuerpo autónomo, que en buena parte tomó sus propias decisiones al margen del gobierno, como ocupar la Micronesia alemana, donde gobernó hasta 1921. Esta importancia se multiplicó al conseguir que su presupuesto aumentara más que el del ejército, cosa que le permitió renovar totalmente la flota, en preparación de la Guerra del Pacífico.

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