Heráldica japonesa

por Jordi Ferré

La heráldica es una ciencia que en Europa cobró una gran importancia durante al Edad Media, y a la que todavía hoy en día se dedica bastante gente con unos grandes conocimientos sobre criaturas míticas, combinaciones de colores, etc. Pero todo esto surgió de una necesidad práctica sobre los campos de batalla medievales.

En Japón también existió la heráldica, y sus inicios fueron más o menos contemporáneos a los europeos, y motivados por causas muy similares, pero aquí terminan las similitudes entre estos dos sistemas heráldicos, pues en Japón nunca llegó a alcanzar los niveles de complejidad europeos, ni se desarrolló con tanta fuerza la ciencia que estudiaba las relaciones heráldicas.

Hay tres elementos que caracterizan la heráldica en prácticamente todo el mundo: la necesidad de distinguir amigos de enemigos en medio de la confusión del campo de batalla, la necesidad de glorificar las gestas personales de los individuos más poderosos, y por extensión un elemento hereditario para identificar a los sucesores de estos guerreros famosos. Japón ha sido básicamente una sociedad guerrera, con más de quinientos años de guerras civiles y disputas internas, en las que el valor individual y las demostraciones marciales eran muy apreciadas y recompensadas. Así mismo, una de las ceremonias que solían realizarse siempre después de una batalla, era la exposición de las cabezas de los enemigos abatidos que hacían los samurai delante de sus generales para conseguir recompensas y demostrar sus gestas en el campo de batalla, por lo que era muy importante poder establecer adecuadamente la identidad de los muertos, cosa que era posible gracias a la heráldica personal.

Dentro de la heráldica japonesa, el símbolo más conocido es el "mon", un símbolo generalmente muy sencillo, que representa motivos basados en plantas, cuerpos celestiales, formas geométricas y, al contrario que la heráldica europea, rara vez incluía también animales o criaturas míticas. A causa de la sencillez del mon, este era mucho más fácil de reconocer que el complicado sistema de las armas europeas con sus divisiones y símbolos múltiples. Pero al igual que los símbolos europeos aparecían en las denominadas sobrevestas que portaban las tropas pertenecientes al noble para su identificación, el mon japonés se mostraba en forma de insignias en las armaduras de los soldados, pero también era un motivo muy utilizado para decorar los cascos, las armaduras y las armas de los samurai, y sobre todo aparecía en diversas partes del "jinbaori", una pieza de ropa sin mangas que solían llevar los samurai de más rango durante la vida civil.

Heráldica Imperial

El primer indicio heráldico japonés, y también el más conocido, es el símbolo del crisantemo, que ya es descrito en un texto chino que habla de una embajada procedente de Japón con numerosos estandartes dorados Copn un símbolo central denominado "kiku no go mon", o el crisantemo de dieciséis pétalos generalmente asociado a la monarquía japonesa, aunque algunos estudiosos sugieren que en sus orígenes tal vez no quería representar una flor sino el sol y sus rayos.

En cualquier caso, el símbolo del crisantemo con más o menos pétalos siempre ha quedado reservado para el uso exclusivo de la familia imperial, hasta el punto que durante la Restauración Meiji un decreto prohibió utilizar cualquier símbolo que pudiera siquiera llegar a confundirse con el imperial. Las regulaciones de aquella época también establecieron que el símbolo del Emperador tenía 16 pétalos, mientras que el del Príncipe Imperial tenía tan solo 14 pétalos, y el circulo central no se veía, pues se supone que la flor la mira desde abajo (tan solo el Emperador la mira desde arriba). Regulaciones modernas al margen, a lo largo de la historia, se han utilizado con más o menos variaciones, como el de 17 pétalos que utilizó el Emperador Go Daigo cuando trató de reinstaurar el poder imperial en el siglo XIV.

Los inicios

Hasta el siglo X tan solo el Emperador y su corte utilizaban símbolos que podríamos considerar heráldicos, pero sin ningún significado militar. No fue hasta que las poderosas familias terratenientes comenzaron a luchar por la supremacía (y el consecuente declive del poder imperial), que la heráldica cobró su importancia militar. Las batallas más importantes las libraron las familias Taira y Minamoto. Esta rivalidad llevó al campo de batalla los primeros ejemplos del uso de banderas para identificar ejércitos y para su organización interna. Las banderas utilizadas en esa época eran las denominadas "hata jirushi", y consistían en largas tiras de tela con un palo en la parte superior, que servía para sujetar transversalmente la bandera a un palo vertical que era portado por soldados especialmente designados para ello. Estas primeras banderas acostumbraban a ser de color con un único símbolo identificativos. Tradicionalmente los Taira utilizaban el color rojo y los Minamoto el color blanco, mientras que si bien se suele asociar a los Taira con la forma de una paloma negra estilizada y a los Minamoto con una planta (rindo), no hay pruebas de que estos símbolos se utilizaran ya en aquellas primeras épocas.

Otro sitio en el que solía mostrarse el mon, y que perduró hasta finales del siglo XVI, era el "ibaku", también denominado "maku". El ibaku eran unos cortinajes que delimitaban el área en la que el general del ejército había establecido su opuesto de mando. De hecho no eran más que telas sujetas con cuerdas a unos palos que servían para ocultar el interiro de la vista. La importancia de este elemento común de los campos de batalla es tal que, en 1192, Minamoto Yoritomo, al ser nombrado shogun, denominó sus sistema de gobierno "bakufu" (gobierno tras la cortina), un nombre que también se utilizó por el shogunato más largo de la historia de Japón, el de los Tokugawa.

Y para las tropas, especialmente para identificar unidades dentro del campo de batalla, era habitual que el mon apareciera pintado en unos grandes escudos de madera que llevaban los soldados de infantería como protección. Estos escudos a veces mostraban uno o más bandas negras para diferenciar una unidad de otra, bandas que también podían llegar a aparecer en las banderas para diferenciar unidades, o distintos miembros de una misma familia.

Pero los mon no eran los únicos símbolos representados en estas banderas. También era muy habitual que mostraran inscripciones religiosas o personales escritas en tinta, oraciones budistas, poemas para exhortar al valor, o invocaciones a los kami sintoístas. Estos estandartes eran generalmente estandartes personales de héroes y miembros destacados dentro de los ejércitos.

Sengoku Jidai

La heráldica japonesa no evolucionó demasiado en los relativamente tranquilos siglos posteriores, hasta finales del siglo XV y el surgimiento de los daimyo. A partir de la Guerra Onin, que dejó Kyôto devastada y dio inicio a la denominada Sengoku Jidai (era de los estados combatientes), la forma de hacer la guerra cambió sustancialmente, los guerreros montados individuales perdieron importancia, y las tropas de infantería, generalmente agrupadas en unidades de arqueros, cobraron protagonismo. Los samurai tuvieron que empezar a luchar de una forma que era mucho menos probable que fuesen reconocidos por el estandarte que portaba un ayudante, cosa que hizo necesario un tipo de identificación personal portada por el propio guerrero. Al principio se utilizaron pequeñas banderas, versiones reducidas del hata jirushi, unidas a las piezas de los hombros de la armadura o en la parte posterior del casco. Los del primer tipo se denominan "sode jirushi" (insignia de hombro); los del segundo "kasa jirushi" (insignia de casco) y también se podía tratar de una cresta flotando en la parte frontal del casco. Con estas primeras banderas es cuando se puede considerar que la identificación heráldica japonesa empieza a individualizarse, y con su extensión a las tropas, se convirtió en la primera forma de uniforme. Se seguía utilizando el hata jirushi, pero únicamente como identificación de tropas o ejércitos, no como identificación personal.

Con las guerras entre los daimyo se empezaron a utilizar gran cantidad de tropas irregulares denominadas ashigaru, que básicamente eran mercenarios que un día podían luchar por un samurai y al siguiente para su enemigo. Cuando los daimyo se dieron cuenta que su potencial era muy superior si recibían un entrenamiento constante, es cuando empezaron a contratarse de forma permanente para aumentar su lealtad, los ejércitos aumentaron de tamaño, y cada vez se hizo más evidente que era imprescindible una identificación clara sobre el campo de batalla. Al principio cada ashigaru tenía que aportar su propio equipo, por lo que el tema de las identificaciones se limitaba a los pequeños jirushi anteriormente mencionados, pero con el tiempo los propios daimyo fueron equipando las unidades que más tiempo llevaban a su servicio, especialmente con la introducción de las armas de fuego en los campos de batalla. A partir de 1550, aproximadamente, las tropas se agruparon formando unidades específicas según el tipo de arma con estaban equipadas, y la heráldica cobró importancia dentro de la organización de estos ejércitos, hasta el punto que había toda una serie de posiciones dentro del ejército relacionadas exclusivamente con ella, desde los portaestandartes, hasta los oficiales que se aseguraban que todo el mundo estuviera adecuadamente identificado. No solo era necesario reconocer los mon, se utilizaban muchos más estandartes de colores con diversos símbolos geométricos, para indicar las diversas unidades y subunidades, y cada vez se hizo más importante "leer" adecuadamente las banderas del ejército.

Como ejemplo de la importancia que cobró este tema, podemos decir que en 1575, de un ejército de Uesugui Kenshin formado por más de 6000 hombres, unos 400 eran los encargados de portar los estandartes (denominados "hata sashi"), más que el número de arcabuceros de todo el ejército.

Dentro de la organización del ejército surgieron diversas figuras importantes para mantener el sistema. Así, cada ejército disponía de un oficial superior denominado "hata bugyo" (oficial de banderas) encargado de comprobar que todo el mundo estaba debidamente identificado según las regulaciones propias.

También fue en esta época cuando surgieron los distintivos japoneses más conocidos a través de als películas históricas como son el "nobori" y el "sashimono".

El nobori es una bandera similar al jirushi, pero en vez de estar sujeta de forma transversal a la parte superior, la tela del nobori está sujeta por dos extremos, el superior y un lateral, a una estructura hecha de madera de mayor resistencia formada por un largo palo con un palo más pequeño unido a la parte superior. El nobori podía ser portado con la mano, como los jirushi tradicionales, o sujeto mediante unas tiras de cuero atadas al cinturón del portador, o si estos eran muy grandes, con un entramado especial sujeto a la espalda. La gran ventaja del nobori respecto a los jiruchi anteriores era que por su forma de sujeción, la bandera podía distinguirse adecuadamente incluso con un fuerte viento, pues no podía enredarse alrededor del palo.

El sashimono fue la innovación heráldica más importante del periodo sengoku. La mayor parte de los sashimono eran pequeñas banderas similares al nobori, que se llevaban a la espalda del samurai, colocados en un entramado de madera lacada especialmente pensado para poner y sujetar con fuerza estas pequeñas banderas. Los sashimono mostraban el mon del daimyo por el que luchaba el guerrero, siendo probablemente la forma más común de uniformidad de un ejército de la época. Los colores utilizados en los sashimono solían ser rojo, azul, amarillo, negro y blanco, los cinco colores de la suerte. En algunos casos las banderas de los sashimono eran sustituidas por formas tridimensionales, como plumas, abanicos, calabazas, etc. Como ejemplo podemos mencionar a Tsuji Hikobei, un samurai de Takeda Shingen, que como sashimono portaba un gigantesco ema dorado (la placa de madera para escribir oraciones en los templos sinotístas), que supuestamente tenía un escrito realizado personalmente por Takeda Shingen.

Con la proliferación de baderas sobre el capo de batalla, fue necesario que el daimyo pudiera ser identificado de forma mucho más prominente, cosa que dio lugar, a principios del siglo XVII, a los denominados "uma jirushi" (gran estandarte) y "ko uma jirushi" (estandarte menor) que eran grandes estandartes que identificaban a los daimyo. A veces no eran más que versiones gigantescas del nobori, pero lo más habitual era que se tratara de figuras tridimensionales, muy grandes, generalmente construidas en madera, con forma de parasoles, campanas, gongs u otros objetos simbólicos. Entre los más famosos de entre estos estandartes tenemos el gran parasol rojo de Oda Nobunaga, o la calabaza dorada de Toyotomi Hideyoshi, al que iba añadiendo una calabaza más pequeña por cada victoria que conseguía, hasta ser denominado el estandarte del millar de calabazas, a pesar de no llegar ni de lejos a este número. Las versiones más extremas de uma jirushi podían ser realmente pesadas y necesitar varios porteadores para desplazarlo, generalmente uno que lo cargaba a la espalda gracias a una estructura especialmente reforzada, mientras el resto tiraban de cuerdas atadas de forma estratégica para evitar que cayera al suelo.

Finalmente, entre los samurai más poderosos o las tropas de elite de los ejércitos había dos formas heráldicas más que se utilizaban muy a menudo. Una eran los propios cascos, que solían estar decorados de forma espectacular y única para llamar la atención. Cuernos, plumas, colas de pez y todo tipo de motivos considerados de buena suerte poblaban las cabezas de los samurai más importantes. En los cascos también era habitual llevar "maedate" o pequeñas placas de metal con el mon lacado o esculpido. El otro elemento que solía reservarse a las tropas de elite era el "horo", una especie de capa de forma curiosa que estaba sujeta a la espalda mediante un entramado de madera y que se inflaba con el aire al cabalgar.

El cuerpo de mensajeros, denominado "tsukai ban", actuaba como ayudantes de campo del general y eran una pequeña unidad de elite que solía llevar un horo o un sashimono especialmente grande.

Religión y heráldica

Los símbolos y motivos religiosos han sido incorporados en numerosas ocasiones en los mon de las familias samurai, por lo que no es extraño ver símbolos como la esvástica de los Hachikusa y los Tsugaru o el horin (rueda de la ley budista) de los Sakakibara, pero también iconos como el bol de arroz con palillos cruzados adoptado por la familia Narita, pues se suponía que un antepasado se comió el arroz de una ofrenda en un templo antes de una gran victoria. También el sintoísmo aparece reflejado, como el torii de la familia homónima. Durante la Guerra Gempei era habitual ver estandartes con invocaciones a las divinidades sintoístas, especialmente a hachiman, el dios de la guerra. El hecho que muchos samurai tuvieran una profunda espiritualidad, y que incluso en momentos de su vida fueran monjes, tan solo sirvió para reforzar esta presencia en los campos de batalla.

En el otro extremo encontramos a los ejércitos de monjes guerreros del ikko-ikki, una secta budista que se opuso durante muchos años a Oda Nobunaga, y que portaban sus propios símbolos heráldicos. La mayor parte tenían orígenes humildes, por lo que no disponían de mon personal y sus estandartes tan solo reflejaban su fe mediante eslóganes budistas, siendo posiblemente el mas común la oración Namu Amida Bosatsu. Pero este movimiento también atrajo defensores dentro de la clase samurai, por lo que hubo ejércitos de familias como los Mori que portaron estandartes como estos, o combinaciones de estos con sus propios símbolos.

La irrupción del cristianismo y la conversión de muchos clanes hizo que se vieran estandartes con motivos cristianos, como los del ejército que defendió Shimabara en 1638, en los que podían verse cruces, ángeles, cálices, etc.

Edo Jidai

Con el establecimiento del shogunato Tokugawa, la heráldica también fue estrictamente regulada por las autoridades. Anteriormente ya estaba muy consolidada y estandarizada, pero jamás se habían escrito sus reglamentaciones. Se especificó la forma y el color de los mon, dónde y cuándo se podían utilizar, el número de estandartes que debían utilizarse,etc. A partir de 1642 se decretó que todas las familias guerreras podían registrar dos mon, y que nunca podían variarlos.

Los mon ya se utilizaban como elemento decorativo, incluso en las vigas de las construcciones principales, pero cuando era más evidente su uso y el cumplimiento de todas las regulaciones fue con la "presencia alterna", en que cada daimyo tenia que pasar un tiempo en la capital. En sus viajes entre la capital y sus dominios, las caravanas de los daimyo representaban un magnífico y esplendoroso despliegue de iconos y símbolos a todos sus niveles, desde los estandartes, a la decoración de los palanquines.

También fue en esta época cuando los miembros de otras clases empezaron a utilizar insignias que los identificaran. Un gran impulso lo dieron los actores de kabuki que, al no poder utilizar los mon oficiales para representar sus historias, crearon los suyos propios. Estos generalmente eran muy impactantes, para que fueran fácilmente reconocibles sobre el escenario.

El disco solar

La bandera japonesa actual muestra el disco solar (hinomaru). Este no es un símbolo originado en épocas remotas, a pesar de que el hecho de que Japón sea el país del sol naciente, ha hecho que este símbolo haya aparecido en la heráldica de diversas familias samurai y los estandartes personales de guerreros famosos como Takeda Shingen y Date Masamune. Pero la primera vez que se ha documentado fuera de las fronteras japonesas fue en Siam, donde al parecer Yamada Nagamasu utilizó este estandarte mientras era el guardaespaldas del Rey de Siam junto a un contingente de mercenarios japoneses al servicio del rey. Posteriormente no fue hasta la Era Meiji que se utilizó como bandera de las naves que llevaban a los embajadores japoneses a otros países del mundo.


Conclusión

En 1880 se publicó un libro con los mon de más de 500 familias samurai, en el que se ilustraban más de 3000 mon, más de la mitad de los cuales tenían motivos florales, aproximadamente una cuarta parte mostraban objetos artificiales y una cuarta parte diseños geométricos. Los motivos basados en animales eran mínimos, y ninguno incluía peces. Esta distribución contrasta con la heráldica occidental, en la que las bestias y los animales siempre han sido muy populares.

Comparativamente con otros países orientales, los estandartes japoneses se diferencian de los chinos o coreanos en que no son tan complejos ni elaborados como estos últimos. Además, los chinos usualmente tiene forma triangular, y los coreanos utilizaban muchos más motivos animales.

Lo que si era común en todas parte es el sentimiento de posesión y herencia de los motivos heráldicos, que han pasado de padres a hijos con un sentimiento de orgullo, siguiendo la línea sucesoria, aunque sin combinarlos, como sucedió en Europa, donde la uniones familiares hizo que los escudos se partieran y cuartearan, manteniendo así su sencillez y simplicidad.

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