Nota: ha vuelto a ponerse de actualidad el hacer grullas de origami para dar ánimos y solidarizarse con Japón tras el terremoto y posterior tsunami de Marzo 2011, pero aunque en Japón la grulla es el modelo más conocido en Japón (como la hispana pajarita), el significado que se le da al plegar mil grullas se basa en la historia que nos cuenta Raquel a continuación. Hoy, 6 de Agosto, aniversario del lanzamiento de la primera bomba atómica sobre objetivos civiles, publicamos este artículo como deseo para que nadie se encuentre en una situación ni remotamente parecida a la de Sadako, la protagonista de esta historia.

Mil Grullas de Papel

por Raquel Méndez; foto y vídeo de Jordi Ferré

En 1945, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, se lanzó la primera bomba atómica (la bomba A) sobre la ciudad de Hiroshima, Japón. La ciudad quedó destruida y murieron miles de personas. Aunque la bomba era cien veces más poderosa que una bomba convencional, ésta tenía un elemento que no se encontraba en las bombas convencionales: la radiación. Sabemos que la radiación es muy peligrosa y que puede causar enfermedades tales como el cáncer.

Una joven japonesa llamada Sadako vivía a dos kilómetros y medio de Hiroshima cuando explotó la bomba y parecía no estar quemada ni herida. Sin embargo, diez años más tarde, cuando Hiroshima ya había sido reconstruida, Sadako enfermó de leucemia, es decir, cáncer en la sangre, y debió ser internada en un hospital. Estaba asustada, sabía que podía morirse. Los amigos y parientes la visitaban todos los días para tratar de levantarle el ánimo.

Su mejor amiga, Chizuko, le contó el cuento de la grulla, que es un pájaro sagrado de Japón. Se pensaba que una grulla vivía miles de años y que si un enfermo hacía mil grullas de papel se mejoraría. Sadako decidió hacer mil grullas de papel. Se pasaba todos los días plegándolas y se dio cuenta de que ésta era una buena forma de darse ánimos. A veces se sentía demasiado mal para hacer grullas, pero igualmente lo intentaba. Cuando sus amigos y su familia la visitaban en el hospital, trataba de seguir sonriendo y de estar de buen ánimo para que no se preocuparan tanto.

Sadako había hecho seiscientas grullas pero seguía igual. Pacientemente, plegaba y plegaba más grullas, pero lamentablemente al final se murió. Había hecho seiscientas cuarenta y dos grullas de papel. Las compañeras de clase de Sadako decidieron plegar las que faltaban para completar mil y éstas fueron enterradas con Sadako. Sadako no fue la única niña que murió de leucemia en Hiroshima. Muchos otros niños habían muerto o estaban muriendo de leucemia (que era conocida también como la "enfermedad de la bomba A").

Los niños formaron una asociación para juntar dinero para levantarle a Sadako un monumento. Esta asociación fue creciendo y miles de niños de todas partes del mundo hicieron donaciones. Después de tres años tenían dinero suficiente para el monumento. Este monumento es conocido como el Monumento a la Paz de los Niños, y está situado en el Parque de la Paz de Hiroshima. En él hay un mensaje tallado en la piedra:

"Éste es nuestro clamor, ésta es nuestra plegaria: Paz en el mundo"

Si quieres hacer tus propias grullas de papel, aquí tienes las instrucciones, que también puedes descargar:

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