Yokai. Monstruos y fantasmas en Japón

La editorial Satori ha publicado el libro Yokai. Monstruos y fantasmas en Japón, escrito por Andrés Pérez Riobó (Vigo, 1980) e ilustrado por Chiyo Chida (Tokio, 1977). Se trata de una guía ilustrada de los yokai más importantes que nos permitirá, a lo largo de sus 208 páginas, descubrir su apariencia física, su carácter, las recetas para librarse de ellos, así como las leyendas tradicionales de las que son protagonistas. En conjunto un magnífico libro para sumergirnos en un mundo fascinante.

Y para saber un poco más del libro y del mundo de los yokai, hemos entrevistado a sus autores.

Para empezar y saber exactamente de qué estamos hablando, ¿qué son los yokai?

Andrés. En realidad, la categoría de seres sobrenaturales que se conocen como yokai no está muy bien definida, y sus límites se solapan con los de los dioses, demonios, fantasmas e incluso animales. De todas maneras, podríamos decir que los yokai son mutaciones de dioses, animales, plantas, personas u objetos que habitan en los lindes entre este mundo y el otro mundo. Por esta razón, los yokai aparecen en lugares que simbolizan esa frontera como puentes, ríos, la orilla del mar, montañas o encrucijadas de caminos, y también en momentos del día (el crepúsculo, el alba) y del año (cambios de estación) que conllevan la idea de transformación. Un ejemplo de mutación sería el de los dioses que al caer en el olvido y dejar de ser adorados se convierten en yokai. Desde un punto de vista psicológico, los yokai se podrían interpretar como proyecciones de nuestros miedos o inseguridad hacia fenómenos naturales o humanos difíciles de comprender (un terremoto, la desaparición de una persona, enfermedades, etc.).

Japón es un país que ha despertado mucho interés en nuestro país, y sobre el que se puede hablar mucho y de muchos temas distintos. ¿Por qué precisamente decidisteis escribir sobre los yokai?

A. Hace cuatro años se realizó una exhibición especial sobre yokai en el Museo Internacional del Manga en Kioto. Me sorprendió mucho conocer la existencia en Japón de una mitología de monstruos tan rica, y sobre todo ver que no era una cuestión solo de leyendas, sino que los yokai llevan representándose iconográficamente por multitud de autores durante siglos hasta la actualidad. Hoy en día los yokai están de moda de nuevo, es cierto, pero ya lo estaban a principios del siglo XIX. Creo que fue esta combinación de algo muy antiguo y a la vez moderno y popular lo que me impulsó a escribir sobre los yokai. Además, como en castellano todavía no se había escrito un libro sobre este tema, nos pareció que era una buena ocasión para presentarlo al público hispanohablante.

¿Cuál es vuestro yokai favorito y por qué?

A. Para mí el akaname o chupamugres. Es un yokai muy simple que por las noches se dedica a lamer con su lengua la suciedad que queda en el cuarto de baño. Me gustan los yokai que tienen elementos cómicos y que ponen de relieve aspectos de la vida cotidiana de los que normalmente no se habla.

Chiyo. Como tengo mucho cariño a los yokai desde pequeña, para mí es difícil elegir uno. Pero me atraen por ejemplo los korobokkuru de Hokkaido y kijimunaa de Okinawa, que son muy queridos por la gente de esas regiones.

En España hemos podido ver muchas historias relacionadas con fantasmas, espíritus y extraños fenómenos más o menos característicos de Japón, sobre todo a través del cine, el anime, los mangas, cuentos e historias de todo tipo, etc. Pero creo que hay mucha confusión de términos y que muchas veces se mezclan cosas que poco tienen a ver. ¿Podríais hacernos una definición exacta de los siguientes términos para poder diferenciarlos?

A. Como dije antes, los límites entre seres sobrenaturales son muy borrosos. Hasta el siglo XX nadie se preocupó de realizar una clasificación de los mismos. Una definición aproximada de estos términos sería la siguiente:

  • Bakemono: Literalmente significa ser mutante. Como apelativo engloba tanto a yokai como yurei.
  • Mononoke: Los mononoke son fuerzas o espíritus de origen desconocido que traen enfermedades, plagas, muerte, etc. Hasta finales de la época Heian (794-1192) era el tipo de espíritu maligno más común.
  • Yokai: Con el tiempo, las manifestaciones de las fuerzas invisibles de los mononoke pasaron a representarse visualmente, y más tarde se les puso un nombre. De esta manera, un yokai es un monstruo individualizado con su propio nombre e iconografía.
  • Yurei: Fantasma, o sea, los espíritus de los difuntos que por alguna pasión muy fuerte, una muerte violenta o algún asunto inacabado se niegan a abandonar este mundo y atormentan a quienes les produjeron su mal mientras vivían.
  • Oni: Diablos u ogros. En la representación budista del infierno, los oni son los torturadores de las personas que allí caen. En el Japón antiguo, los oni simbolizaban a los extranjeros y a los bandidos, es decir, a todos aquellos que no estaban bajo control del gobierno.
  • Kami: Cada uno de los millones de dioses del sintoísmo, la religión animista de Japón.

¿Me he dejado alguno?

A. Uno más para completar la lista. Los tsukumogami son yokai de objetos domésticos. Cualquier objeto se puede convertir en yokai al cumplir cien años o cuando no es tratado bien por su dueño.

Según lo que nos llega desde Japón, parece que todos estos temas son muy populares, desde películas como La Gran Guerra Yokai o la serie de películas de Ringu, hasta animes o mangas de terror o misterio, o protagonizados por espíritus o similares, parece que existe una gran producción al respecto. ¿En general son muy supersticiosos los japoneses? ¿O esta "moda" se debe a otras causas?

C. Diría que sí. A la mayoría de los japoneses les gustan las cosas supersticiosas y también les gusta todo aquello que produce miedo. Por eso en Japón, cada verano llega un boom de películas de terror, historias de yokai y fantasmas y otras producciones.

Tengo la impresión que históricamente en Japón el folclore popular en el tema de espíritus, monstruos, etc. se desarrolló mucho más ampliamente que en España. ¿A qué creéis que es debido? ¿Tiene algo que ver el sintoísmo y sus "ocho millones de dioses"?

A. Las creencias animistas y panteístas no fueron frenadas en Japón por una religión monoteísta como el cristianismo en Europa. El budismo adoptó las deidades primitivas de Japón como manifestaciones de los propios Budas y no le importó convivir con ellas. De hecho, la religión japonesa sigue siendo básicamente sincrética. Dentro de los yokai también tenemos aquellos que provienen de una base más animista y otros que están directamente relacionados con el imaginario budista.

¿Alguna curiosidad relacionada con el libro o el tema que tratáis que queráis contarnos?

A. El apelativo cariñoso con que una amiga nuestra llama a su marido, peluso, sirvió de inspiración directa para la traducción al castellano de uno de los yokai del catálogo, el keukegen.

C. Como explico en el epílogo del libro, durante el tiempo que tardamos en escribir el libro tuvimos a una serpiente viviendo en el jardín de nuestra casa. Puede ser una coincidencia o no, pero la serpiente es uno de los animales que con más facilidad se convierte en yokai.

Muchas gracias por habernos atendido, pero no queremos despedirnos sin una última pregunta que probablemente se estén haciendo nuestros lectores ¿Tenéis en marcha algún otro proyecto igual de interesante?

C. Tenemos un par de ellos en mente, pero quizá aun es demasiado temprano para anunciarlos.

Hora local/japonesa

Síguenos en:

logo de Facebook logo de Twitter logo de Google+
logo de Wordpress logo de YouTube logo de Flickr

Canal Descubrir Japón


Álbum de fotos


Vídeos recomendados


logo de Creative Commons Todos los contenidos propios de esta página tienen una licencia Creative Commons Attribution-NonComercial-ShareAlike 3.0 Unsuported License.
Los materiales referenciados o de terceros no están incluidos en esta licencia y mantienen su propiedad original.

Página diseñada por J-Estudi