Una Nación Insular

traducido por: Jordi Ferré

Una cadena de islas formando un arco que se extiende entre las latitudes del hemisferio Norte 20º25´ y 45º33´ y las longitudes occidentales 122º56´ y 153º59´, conforman Japón, una nación insular situada entre el Mar de Japón y el Océano Pacífico. SU extremo más meridional está situado más o menos a la misma latitud que el desierto del Sahara, o el extremo más meridional de Cuba. Su extremo septentrional está situado a la misma latitud que el Sur de Francia, el Norte de Italia, Ottawa o Minneapolis. La hora estándar se corresponde con la del Este Siberiano o Australia, lo que representa siete u ocho horas (según estemos en el horario de verano o el de invierno) de diferencia con la hora española.

El área terrestre total de Japón es, aproximadamente, de 380.000 km2, lo que representa tan solo 1/25 parte del área de Canadá, los Estados Unidos o China. Es un área ligeramente superior a la de Alemania. La isla de Hokkaido es casi del tamaño de Austria, y la isla de Kyûshû es un poco más pequeña que Holanda o Suiza. Como se trata de una nación insular, Japón tiene una considerable línea costera y una gran zona económica marítima (hasta el límite de las 200 millas), que lo convierten en el séptimo país del mundo en este aspecto.

La posición relativa de Japón respecto al resto del mundo hace que, si trazásemos un círculo de 8.000 Km. de radio centrado en él, englobaríamos la mayor parte de Asia, Rusia y Australia, e incluso llegaríamos a tocar la costa Oeste de Estados Unidos.

Una gran diversidad topográfica

Tierra de Montañas

Japón pertenece a la zona neo-orogénica de la placa Pan-Pacífica, formada como resultado de la actividad tectónica de finales de la era Mesozoica y de la era Cenozoica. Como consecuencia, se ve sujeto a repetidos y violentos movimientos de la corteza terrestre causada por la actividad volcánica y sísmica. Si observamos el país desde sus profundidades, la masa terrestre surge desde los 10.000 ó 14.000 metros de profundidad. El área situada por encima del nivel del Océano Pacífico forma las islas de Japón, que parecen una gran cadena montañosa de forma semicircular. De hecho, el 76% de su superficie terrestre son montañas o colinas, y tan solo el 24% la forman las llanuras y valles encajados entre los picos.

Esta estructura geográfica básica se debe a las fallas que dividen la mayor parte de Japón como un mosaico, y que incluso actualmente va cambiando constantemente. Aunque las diferencias actuales no van más allá de unos milímetros, a lo largo del Cuaternario (el cuarto período del Cenozoico), muchos picos crecieron hasta superar los 1.500 metros de altura. Como la fuerza de la elevación fue muy superior a la erosión, las montañas de las cadenas de Hida, Akaishi y Kiso crecieron hasta superar los 3.000 m de altura. Todavía pueden reconocerse los circos (conocidos en Japón como "kar") y valles en forma de U de los glaciares de la Era Glacial. La erosión causada por las lluvias torrenciales de la era posterior a la glacial son las responsables de los valles en forma de V que han dado a estas cadenas montañosas su aspecto irregular y su clasificación como montañas "nuevas". De hecho, este aspecto irregular y su similitud con los Alpes europeos han hecho que se les denomine Alpes Japoneses.

Actividad volcánica

Japón tiene 67 volcanes activos o latentes, muchos de los cuales tienen bases de pendientes suaves como el Mt.Fuji, cosa que contrasta fuertemente con la forma primordial de las montañas de los Alpes Japoneses. Entre los volcanes más activos encontramos Asama, Mihara, Aso y Sakurajima. De estos, Sakurajima ha estado en erupción de forma continua desde 1955, cubriendo con frecuencia la cercana ciudad de Kagoshima con sus cenizas. La erupción en Noviembre de 1986 del Mt.Mihara en la pequeña isla de Oshima, a unos 100 Km. al Sur de Tôkyô, obligó a la evacuación temporal de la isla. Y el pico más alto de Japón, el Mt.Fuji (3.776m sobre el nivel del mar), a pesar de estar dormido, es un volcán relativamente joven geológicamente hablando, y por tanto tiene muchas posibilidades de entrar en erupción.

Llanuras y zonas costeras

En japonés las áreas situadas a lo largo de la costa suelen denominarse llanuras, y la resta de zonas llamas se denominan cuencas, a pesar que muchas de las "llanuras" parecen cuencas, geográficamente hablando. Las llanuras japonesas encajadas entre las montañas no pueden compararse con las grandes llanuras de otros países asiáticos. Los sedimentos de las llanuras japonesas están formados por estratos creados durante el Cuaternario y son el resultado del afloramiento de los estratos de la era diluvial o llanuras aluviales que, de no ser interferidos por diques y terraplenes, actualmente siguen sedimentándose. Los últimos suelen tener forma de abanico como resultado de los ríos caudalosos que suelen arrastras avenidas de barro después de las fuertes lluvias. Las llanuras en forma de delta se encuentran únicamente en las desembocaduras de unos pocos ríos principales como el Kiso. La costa també está cubierta de rías, formadas por el gradual hundimiento en el mar de las fuertemente erosionadas montañas.

Como contraste, en los mares cálidos alrededor de Okinawa abundan los arrecifes de coral. Tierra adentro se pueden encontrar ejemplos de topografía cárstica allí donde los antiguos arrecifes se convirtieron en afloramientos calcáreos. Los ejemplos más destacables son las cuevas calcáreas de Akiyoshidai, en la prefectura de Yamaguchi.

Temblores frecuentes

Japón está situado en una zona caracterizada por una frecuente actividad sísmica, incluso dentro de la media del cinturón sísmico de la placa Pan-Pacífica. De hecho, una décima parte de los terremotos que anualmente se registran en el mundo se producen en esta zona. Los terremotos, que pueden fácilmente llegar a fuerza 8 en la escala de Richter ase originan principalmente en la línea costera del Océano Pacífico, pero a veces también se producen tierra adentro, como sucedió en el terremoto de Nobi en 1891. Los estudios indican que la zona más probable para que se produzca un gran terremoto es en el lecho oceánico, cerca de la Bahía de Suruga, pero la verdad es que en cualquier parte de Japón no es imposible que se produzcan terremotos de fuerza 6 ó 7. Si se producen cerca de la superficie terrestre, la destrucción puede ser considerable a pesar de las medidas de protección implementadas en todo el país, pero si se produce un gran terremoto en el lecho marino, el mayor peligro procede del tsunami que se generará (como sucedió en el terremoto de Tôhoku de 2011), y que `puede barrer la costa con olas de 20, 30 o incluso más metros de altura.

Como ya he explicado, Japón está cambiando constantemente, bien a causa de la actividad volcánica o sísmica, bien a causa de la erosión y la sedimentación causada por las fuertes lluvias. Como consecuencias, es un lugar muy rico en diversidad, como un jardín cuidadosamente manipulado, pero al con erario que un jardín, se encuentra en constante transformación.

Climatología diversa

El clima de Japón, con al excepción de Hokkaido, es la de un país situado en la Zona Templada, con cuatro estaciones bien diferenciadas y dos períodos de lluvias, antes y después del verano.

Invierno

El invierno viene dominado por las masas de aire frío de origen siberiano, motivo por el que a veces pueden llegar a alcanzarse temperaturas más frías que las de países europeos situados a la misma latitud. En Asahikawa, en la isla de Hokkaido, por ejemplo, se han llegado a alcanzar temperaturas de -41.0ºC, y la temperatura media en Enero es de -8.5ºC, casi la misma que en Moscú. En Tôkyô, que está situada a una latitud de 35ºN, la temperatura media es de 4.7ºC, comparable a los 4.2ºC de Londres, que está situada a una latitud superior (51ºN).

El invierno significa, evidentemente, nieve. Los gélidos vientos estacionales soplan desde el Oeste, desde la zonas de altas presiones siberianas hacia las bajas presiones sobre la costa Este de Hokkaido. Este aire seco absorbe vapor de agua mientras cruza el Mar de Japón y se convierte en corrientes de aire húmedo con nubes cargadas de cristales de hielo. Al ascender para sobrepasar las montañas japonesas, estas nieves se hacen más espesos, causando fuertes nevadas a lo largo de la costa del Mar de Japón. Cuando esta situación se mezcla con las corrientes de aire frío procedentes del Ártico, se producen aún más nubes, y pueden llegar a caer más de dos metros de nieve en un solo día en la región de Hokuriku. Algunos inviernos han llegado a caer hasta 20 metros de nieve. Joetsu, un pueblo con 130.000 habitantes de la prefectura de Niigata, llegó a registrar 324 cm en Enero de 1986, cosa que es una cantidad desmesurada para un país situado en la zona templada.

Mientras la nieve cae en la costa del Mar de Japón, el cielo suele estar bastante despejado en la costa del Pacífico, donde los inviernos benignos son habituales, particularmente en la región de Kantô, en la que se sitúa Tôkyô. Cuando se produce un aviso de fuerte nevada en la región de Hokuriku, generalmente también se produce un aviso de extrema sequía en Kantô. Un viajero puede subir al shinkansen Joetsu en un seco y soleado Tôkyô y en menos de una hora llegar a una estación de esquí en la que esté nevando con fuerza y ya tengan un grosor de 2 a 4 metros de nieve.

En la costa del Pacífico a veces también se producen nevadas, causadas por los ciclones extra tropicales que se mueven en dirección Este desde el Sur de Japón (en Tôkyô han llegado a recogerse 46cm de nieve en un mes de Febrero). Las temperaturas llegan a sus valores mínimos entre mediados de Enero y principios de Febrero, y suelen ser más suaves con el equinoccio de primavera, a finales de Marzo.

Primavera

Cuando las masas de aire siberiano que dominan el invierno japonés empiezan a perder fuerza, los anticiclones y los ciclones extra tropicales empiezan a acercarse, trayendo consigo una alternancia entre los cielos claros y las pequeñas lluvias. Estos son los indicadores de la llegada de la primavera, cuando florecen los ciruelos, seguidos de los cerezos y, finalmente, empiezan a abrirse el resto de flores, dando paso a una nueva estación plena de verdor.

"Tsuyu"

Per todo Japón, a excepción de Hokkaido, el verano se ve precedido por una temporada de lluvias denominada "tsuyu" o "baiu" (lluvias intermitentes). Esta estación de lluvias se inicia a mediados de Mayo en Okinawa y a mediados de Junio a la región de Tôhoku, al Norte de Honshû, finalizando a principios de Junio y Julio, respectivamente. Durante este período de tiempo, un frente "baiu" se sitúa a lo largo de la costa Sur japonesa, causando lluvias casi todos los días, a medida que una sucesión de pequeñas áreas de bajas presiones pasan por encima del archipiélago. Al principio de esta estación de lluvias llovizna casi cada día, pero hacia finales de la temporada se producen lluvias que pueden durar horas y existe el riesgo que se conviertan en lluvias torrenciales. En Julio de 1957, en la ciudad de Isahaya, en la prefectura de Nagasaki se recogieron 1.109mm de lluvia en 24 horas.

Verano

El verano viene dominado por la masa de aire tropical más cálida del mundo, la del Pacífico Norte, que es tan cálida y húmeda como la de los trópicos. Se consideran "noches tropicales" aquellas en que la temperatura mínima es de 25ºC o superior. En Tôkyô, durante el verano de 1987 la temperatura mínima fue de 29ºC. La temperatura más alta nunca registrada en Tôkyô es de 38.7ºC, y en todo Japón son los 40.8ºC registrados en la ciudad de Yamagata. El tiempo veraniego se ve influenciado por las altas presiones del Norte del Pacífico, de forma que a pesar de ser muy húmedo, se caracteriza por una fuerte insolación solar y la relativamente escasa precipitación.

Temporada de tifones

Las áreas de bajas presiones tropicales (los ciclones tropicales) se forman al Norte de la región tropical del Océano Pacífico. De los aproximadamente treinta que se forman cada año, unos cuatro se dirigen hacia el Norte y llegan a las costas niponas. Son los denominados "taifun" por los japoneses (palabra de la que deriva el término tifón). Los tifones son los fenómenos más habituales en que se convierten las bajas presiones tropicales, y pueden tener una fuerza devastadora. En el interior del "ojo", situado justo en el centro, la presión del aire puede bajar por debajo de los 900mb, y los vientos en la zona que lo rodea pueden llegar a los 60m/s (más de 200 km/hr).

Los tifones llegan a Japón entre Junio y Octubre, siendo los meses de Agosto y Septiembre los considerados "temporada de tifones". Cuando un tifón se aproxima se forman gruesas capas de nubes y se producen lluvias intermitentes de fuerte intensidad, que se convierten en intensas y duraderas lluvias al llegar el tifón. Los vientos aumentan su velocidad, pudiendo llegar a producir rachas de casi 100 km/hr. El nivel del mar puede llegar a variar hasta 4m cerca del ojo.

Otoño

La debilitación de la masa de aire del Pacífico Norte que controla los veranos implica la alternancia de zonas de altas y bajas presiones, haciendo que el otoño tenga un tiempo mucho más variable. Las hojas al Norte de Japón se vuelven rojizas y amarillentas, creando magníficas escenas naturales en las faldas de las colinas, que contrastan vividamente con las cimas blancas de las montañas.

Abundancia de agua y verdor

El mar que lo rodea

La masa de agua más grande del mundo, el Océano Pacífico, se extiende al Este y Sur de Japón. El Pacífico es recorrido por varias corrientes marinas, y una de las más conocidas, la Corriente de Japón, baña sus costas meridionales. Al igual que la Corriente del Pacífico Norte, es cálida y fluye a una velocidad aproximada de 50 millones de toneladas por segundo. Su temperatura es muy elevada si la comparamos con las aguas que la rodean, y en las islas del Sur nunca baja de los 20ºC, incluso en invierno, cosa que permite el crecimiento de los arrecifes de coral. De hecho, la ingente cantidad de agua caliente de esta corriente ayuda a temperar el clima japonés. A causa de su elevada transparencia, la corriente parece negra, cosa que le ha valido el nombre popular de kuroshio (marea negra). Esta característica también implica que no posee demasiados nutrientes, pero aún así es un magnífico sustrato para el crecimiento de peces de aguas templadas como el atún o el bonito.

El agua fría de la Corriente Chishima, procedente de los mares de Bering y Okhotsk recorre las costas orientales de Hokkaido y la costa de Sanriku, enfriando el agua durante el verano. Rica en plancton, tiene un turbio color verde, motivo por el cual se la conoce como oyasho (marea progenitora). Esta corriente es un hábitat muy rico para los peces de aguas frías como el salmón, la trucha y el bacalao. Otra corriente principal con características similares a las de la Corriente de Japón es la Corriente de Tsushima, que fluye hacia el Norte por el Mar de Japón.

Abundante cantidad de agua

El mar que rodea Japón es el origen del vapor de agua que cae en forma de lluvia o nieve y proporciona al país una de las tasas más elevadas de precipitación anual del mundo. Unos 600 billones de toneladas de lluvia y nieve caen cada año. Aproximadamente una tercera parte se vaporiza, pero el resto empapa el suelo y alimenta ríos y lagos, para acabar volviendo al mar. El agua subterránea, como contiene pocos minerales, puede utilizarse para el consumo sin casi ningún tratamiento.

Los ríos son relativamente cortos, siendo el más largo el río Shinano, de tan solo 367 km de longitud. Por el contrario, los desniveles son muy elevados, y muchos torrentes y riachuelos tienen un fuerte caudal y están llenos de cascadas hasta llegar al mar. La consecuencia es una gran variabilidad en su caudal (las inundaciones del río Tone pueden rivalizar con las del río Nilo).

Los lagos de Japón se originaron como fallas (como el lago Biwa) o como cráteres (como el lago Towada), son numerosos y se pueden encontrar a lo largo y ancho de todo el país.

Diversidad vegetal

Como Japón tiene zonas que pueden considerarse subtropicales, templadas, e incluso continentales, y gracias a su abundancia de agua, pueden encontrarse muchos y muy diversos tipos de vegetación en las diversas regiones, hasta el punto que podríamos cubrirlo todo en muy poco tiempo. A lo largo de las costas de las islas más meridionales, pertenecientes a la zona subtropical, se pueden encontrar pantanos de manglares; en Okinawa los árboles productores de mangos y piñas crecen fácilmente por encima de los peces de colores tropicales que abundan entre los arrecifes de coral. En Kyûshû, Shikoku y el Sur de Honshû hay bosques de robles, mientras que en la zona templada del Norte de Honshû abundan los árboles tipo haya y el arce. Y si seguimos hacia el Norte, en las frías tierras de Hokkaido predominan las coníferas como el pino y los árboles de hoja caduca como el haya blanca.

Hora local/japonesa

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